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Por Alan Levy, presidente de Interact*
Si hay algo que históricamente caracterizó a la industria publicitaria argentina fue la creatividad. Durante años, el país se destacó por su capacidad de generar ideas potentes, de resolver con pocos recursos y de competir de igual a igual con mercados mucho más grandes. Ese diferencial sigue existiendo. Pero hoy ya no alcanza por sí solo.
En los últimos años empezó a consolidarse algo distinto: un perfil mucho más holístico. Profesionales que no solo piensan ideas, sino que también entienden de data, tecnología, medios y plataformas. Equipos que pueden trabajar desde Argentina para marcas en México, Estados Unidos o Europa sin prácticamente fricción. Y eso empieza a cambiar el rol del país dentro del ecosistema global.
Lo que más nos habla de ese cambio es lo que está pasando dentro de nuestro propio ecosistema, que reúne agencias de todos los perfiles y tamaños —independientes, microrredes y redes globales; productoras, agencias creativas, consultoras tecnológicas y especialistas en distintas disciplinas-. Según el Estudio de Precios de Referencia que realizamos en octubre de 2025, el 87% de las agencias socias ya vende productos y servicios al exterior, y el 44,4% opera con sucursales fuera del país. No es una tendencia emergente: es el perfil actual de la industria creativa argentina.
Por eso, cuando hablamos de Argentina como hub creativo en la región, no es una expresión aspiracional. Es algo que ya está sucediendo, y se sostiene en una razón simple: el talento argentino es bueno. Muy bueno. Y el mundo lo sabe.
Acompañamos ese proceso hace años con espacios que nuclean a las agencias con vocación internacional para generar conocimiento compartido, networking y herramientas concretas. Y lo hacemos en conjunto con el resto de la industria: la articulación con Agencias Argentinas, InvestBA y la Cancillería Argentina a través de su Coordinación de Industrias Creativas nos permite trazar un camino cada vez más coordinado hacia nuevos mercados — Centroamérica, México, Colombia, Estados Unidos, Europa. No se trata de iniciativas aisladas sino de una construcción colectiva que viene tomando forma y ganando escala.
Ahora bien, también empiezan a aparecer tensiones que no podemos ignorar. Por un lado, la inteligencia artificial está cambiando la estructura de los equipos. Muchas tareas que antes eran la puerta de entrada para perfiles junior hoy se automatizan. Eso mejora la eficiencia, pero reduce los espacios donde se formaban nuevos talentos. Por otro lado, el trabajo remoto, que abrió muchísimas oportunidades, también debilitó algo que era clave en esta industria: el aprendizaje por cercanía. Antes se aprendía mucho viendo, escuchando y compartiendo el día a día. Hoy eso pasa menos, y en la mayoría de los casos la curva de aprendizaje es más lenta.
Ahí aparece una paradoja bastante incómoda: tenemos más herramientas, más mercado y más oportunidades que nunca, pero al mismo tiempo más dificultades para formar a la próxima generación. No estamos formando los mandos medios del futuro — ese tramo crítico de profesionales con experiencia suficiente para liderar equipos y proyectos, pero todavía con energía para seguir aprendiendo. Y si no resolvemos eso como industria, el problema no es hoy, sino que lo enfrentaremos dentro de unos años.
Argentina tiene una ventaja clara: talento creativo, adaptable y cada vez más preparado para un entorno de alta complejidad. Pero convertirse en un hub regional sostenido no depende solo de eso. Requiere decisión, inversión en formación y una forma distinta de pensar el negocio. Implica dejar de mirar solo el mercado local y empezar a operar con lógica regional y global desde el principio.
La oportunidad está. El talento también. La diferencia va a estar en qué tan rápido seamos capaces de transformarlo en algo sostenido en el tiempo. Y ahí aparece un punto clave: esto no depende de un solo actor. Si queremos que Argentina se consolide como hub regional, el desafío es colectivo. Agencias, anunciantes, plataformas, medios, instituciones y espacios de formación tienen que empujar en la misma dirección. No alcanza con casos individuales de éxito; necesitamos construir un ecosistema más integrado, con una visión compartida.
Porque si logramos eso, el talento que ya existe deja de ser una ventaja aislada y pasa a convertirse en una verdadera plataforma de crecimiento para toda la industria.
*Asociación argentina sin fines de lucro que nuclea a más de agencias, consultoras y productoras del ecosistema digital.
Fuentes: